
Cuando el talento extraordinario, se emplea como venganza y método de resiliencia, ante una agresión violenta y brutal, cometida por un maestro en quien se confía.
Artemisia Gentileschi, nació un 8 de Julio de 1593 en Roma hija de Orazio Gentileschi, un reconocido pintor manierista, de pintura religiosa e histórica, llegando a ser uno de los grandes exponentes de la escuela romana de su pariente, el famoso Caravaggio.
La formación artística de Artemisia, comenzó a los 12 años en el taller de su padre, quien pronto se dio cuenta del gran talento de su hija, a quien enseñó la técnica del dibujo y naturalismo casi violento de Caravaggio.
Como en esa época, la tradición y la sumisión a que eran sometidas las mujeres, no le permitieron entrar a la Academia de Pintura, reservada exclusivamente para los hombres, su padre reconociendo su extraordinario talento, contrató a un pintor amigo suyo Agostino Tassi, para que Artemisia continuará con sus estudios de pintura, en el taller de este último, quien se convirtió en su maestro.
Pero en mayo del 1611, cuando Artemisia tenía 18 años su maestro Agustín Tassi la violó, con una brutalidad desmedida, por la resistencia a la que opuso Artemisia, quien se defendió con todas sus fuerzas, arañándole el miembro y arrancándole mechones de pelo, éste la desfloró con brutalidad extrema.
Pese a que este tipo de brutalidades en contra de las mujeres, en esa época, no era de gran relevancia y generalmente se ocultaba por pudor, ya que la mujer quedaba desprestigiada, Artemisia y su padre llevaron al violador ante el Tribunal Criminal del Gobernador
de Roma. Juicio que duró 7 meses y donde la joven, tuvo que ser sometida a exámenes ginecológicos que demostraban su violación; y a torturas con un instrumento que apretaba progresivamente y dolorosamente sus dedos, ella mantuvo su declaración y Tassi, fue condenado a un año de prisión, exiliándolo de los Estados Pontificios (las actas del proceso son exhaustivas y con gran detalle).
Un mes después del exilio de Tassi, Artemisia fue convenientemente casada, por su padre con un modesto pintor florentino, para restituir a su hija violada, engañada y denigrada por Tassi, el estatus de honorabilidad que le correspondía.
Artemisia y su marido se trasladaron a Florencia donde comienza su reconocimiento y el éxito como pintora.
Fue la primera mujer en ingresar en la ” Accademia del Disegno” de Florencia.
Se convirtió en una exitosa pintora de la Corte, manteniendo amistosas relaciones, con los artistas más renombrados de su época, siendo protegida por el Gran Duque de Medecci , y especialmente por la Duquesa Cristina de Medecci.

Tuvo como amigo a Galileo Galilei, con quien mantuvo largo contacto epistolar, por mucho tiempo y mucho más allá del período florentino.
La Casa Buonarotti le encargó a Artemisia, una tela destinada a decorar el techo de la Galería de pinturas del famoso Buonarotti.
Ella ejecutó para la galería, una obra llamada “La Alegoria dell’inclinazione” es decir, del talento natural. Artemisia tenía solo 22 años cuando pintó esta obra, donde la hermosa figura femenina tiene los rasgos de la propia Artemisia, siendo casi un autorretrato, ya que, según las informaciones de esa época, era ella una joven de extraordinaria belleza.

Artemisia en todos sus cuadros tanto históricos como religiosos sus heroínas, conservan sus propios rasgos fisonómicos, ella quería ser recordada para siempre. (deseo que se le cumplió 400 años más tarde).
Cuadros como “Lucrecia”, “Betsabé”, ” María Magdalena melancólica o “Cleopatra”.

Y es aquí donde comienza su talentosa venganza contra la brutalidad a la que fue sometida.
Podemos verlo en los cuadros religiosos, como:
“Judith decapitando a Holofernes”, (la viuda heroína del sometido pueblo de Israel al cruel Holofernes), se pinta a sí misma como Judith, y la cabeza es la de Tassi, su violador.

Hay en este cuadro tanta frialdad, tanta oscuridad y violencia gráfica, que se puede reconocer el dolor y la ira, qué sicológicamente la dejaran con una herida profunda y difícil de ignorar.
Lo mismo en el retrato de “María Magdalena melancólica” en la profunda expresión de depresión y tristeza de su rostro – que es un autorretrato-, reflejan y detectan el daño que le causó la traición y violación de su maestro Tassi.

Durante el período de 1638 a 1641 vivió y trabajó con su padre, bajo el patrocinio de Carlos I de Inglaterra.
Su padre repentinamente fallece en Londres.
Ella debe permanecer en Londres hasta terminar con las obras encargadas por el monarca inglés.
Cuando regresa por fin a Nápoles, la sorprende la terrible peste que mató a miles de napolitanos en 1656, que barrió con toda una generación de artistas entre los que ella también sucumbió.
Su tumba se encontraba en la iglesia de “San Juan Bautista de los florentinos”de Nápoles, pero fue demolida, tras la Segunda Guerra Mundial.
En su lápida se leía “Heic Artemisia”.
Pero ella y su obra fue olvidada después de su muerte hasta el siglo XX, donde es reconocida y apreciada en todo su valor.

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