La pintura es una de las disciplinas, que están incluidas, entre las siete, que conforman “Las Bellas Artes”, hoy quiero poner a su escrutinio dos pinturas:
La primera: Humana, realizada por el pintor flamenco Jan Van Eyck (Maasseik, Brujas 1390 -1441).

Jan Van Eyck
Posible Autorretrato
Está considerado como uno de los mejores pintores del norte de Europa del siglo XV, cuyo estilo está considerado como la última fase de la pintura gótica o pre-renacentista.
Nació en el seno de una familia de pintores, y probablemente su formación fue en el campo de la miniatura, de la cual desarrolló su pasión por los detalles.
Su obra, muy bien evaluada y pagada por nobles y comerciantes de la próspera ciudad de Brujas ha sido copiada por pintores e iluminadores.
Aún en el siglo XVI, sus compatriotas lo seguían considerando el rey de los pintores.
Jan van Eyck se le considera el fundador del retrato occidental: Los ojos miran a menudo al espectador, siendo una innovación radical y sorprende la exactitud a la hora de reflejar modelos.
La pintura de Van Eyck que quiero presentarles, es la ya muy conocida y llamada “El matrimonio Arnolfini” pintada en el año 1434.

Y lo que quiero, es mostrarles su simbolismo y en particular uno de los detalles del cuadro, que fantásticamente (y según mi personal observación), se repiten en un misterioso cuadro que les presentaré, una vez que termine de analizar este:
El cuadro es muy pequeño mide 82cms. x 60 cms., en el podemos observar a la pareja Arnolfini tomados de la mano, como en una ceremonia de matrimonio, ella aparece con un avanzado embarazo, este es el primer símbolo, a las mujeres en el siglo XV, que se las retrataba no necesariamente lo estaban, era un símbolo de fertilidad, que se plasmaba en sus retratos.
El perrito a los pies de la pareja es un símbolo de fidelidad y su fina raza habla del alto estatus del matrimonio.

Las naranjas y las cerezas apoyadas en el marco de la ventana y en un mueble, iluminadas por el sol, de nuevo se refieren a la fertilidad y riqueza.
Y finalmente, y con especial dedicación, ya que es, lo que, según mi criterio, lo que lo une, con el siguiente cuadro que mostraré.
En el símbolo del espejo, Van Eyck, hace gala de su prodigioso y complejo virtuosismo microscópico, ya que solo en 5,5cm, enlaza toda la escena al mostrar en su reflejo, la escena completa que se ve desde las espaldas del matrimonio Arnolfini.

Ahora veremos el paralelismo iconográfico flamenco, que lo conecta con la siguiente “pintura” cuyo autor desconocido, es aparentemente de índole divino:
La Virgen de Guadalupe:

Este cuadro, pintado con materiales, que, según el Ingeniero en Sistemas Ambientales, quien lo ha estudiado por más de 20 años, concluye que es materialmente imposible que hubiese durado más de 30 años, y que sin embargo que la imagen impresa de la Virgen, en ese tosco tejido con fibras de maguey de Juan Diego, el indígena qué recibió las apariciones tienen 493 años sin perder ni el color ni la iridiscencia imposible de imitar por ningún pigmento conocido.
(Y qué cambiaron la historia de México.)
Este ingeniero, se ha centrado en el misterio de los ojos.
Siendo sus dimensiones microscópicas, el iris y las pupilas de la imagen, tienen impresas al menos tres figuras muy detalladas de tres personajes Juan Diego, el obispo y un militar, las mismas personas se ven en el ojo derecho, con diferentes proporciones, al igual que en los ojos de un ser humano que refleja los objetos que tiene al frente.
Tal como en el espejo, en el cuadro de Van Eyck, del Matrimonio Arnolfini.
Como estoy hablando del arte de la pintura, describiré la pintura de la Virgen de Guadalupe.
El ingeniero Aste Tönsmann se pregunta” ¿Cómo es posible explicar esta imagen y su consistencia en el tiempo?”


El alemán Richard Khun, (1900/1967), premio Nobel de Química (1938), que ha estudiado esta pintura declaró:

“Estos colorantes no son ni minerales, ni vegetales, ni animales”.
No han podido explicar el origen de los pigmentos que dan color a la imagen, ni la forma en que ésta fue pintada.
Por su parte, Phillip Callahan de la NASA la ha estudiado en forma independiente con aparatos infrarrojos y ha descubierto que la tela no tiene ningún engomado, ni preservativos y que no tiene esbozos previos, como se ve en los cuadros de Rubens y Tiziano, sino que fue plasmada directamente sin tanteos ni rectificaciones.

Por lo tanto, no podría tener la osadía de hacer una crítica a este prodigio, así que les presentaré los dos cuadros, el de Jan Van Eyck y el de una obra de autoría divina.