“ADAGIO PARA CUERDAS”DE SAMUEL BARBER.

(Compositor estadounidense 1910 – 1981)

 

Por María Eugenia Ferrés Márquez.

 

 

Esta pieza de música clásica, fue compuesta en 1936 cuando Samuel Barber tenía solo 26 años.
Es una de las composiciones más conmovedoras ya que pese a ser una obra instrumental compuesta solo para cuerdas (Violines y Violoncellos), su increíble capacidad para despertar las más profundas emociones de nostalgia, tristeza, y melancolía, su estructura musical es simple pero trascendental.
Su armonía se despliega lentamente, con una melodía qué va ascendiendo y descendiendo con una belleza hipnótica.
Esta forma de musicalizacion lenta y sostenida, es una meditación del alma, sobre la pérdidas irremediables, qué todos los seres humanos hemos sufrido.
Pero en la misma belleza de las notas de los violines hay esperanza y consuelo.

Y como no existe letra que nos influencie, tiene el respeto y delicadeza, de dejar que cada oyente proyecte en ella, su propia experiencia y emotividad en las notas largas, flotantes, que lentamente nos llevan al clímax de las voces de las cuerdas, tocando al unísono, para llegar a silenciarse todas, y dejar finalmente en un breve silencio, tocar las últimas notas en profundo sollozo, al Cello principal, mientras lentamente se desvanece la música.

El Violoncellista principal, es Stjpan Hauser, y esta versión fue grabada en el Museo de Bellas Artes de Budapest
(Hungría)

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