
Por María Eugenia Ferrés Márquez
Sir John William Godward.

Nació en Wimbledon, Londres el 9 de agosto de 1861 y falleció el 13 de diciembre de 1922.
Su extensa producción de un extraordinario virtuosismo, coincide con el fin, del período prerrafaelista, que fue un movimiento artístico, nacido en Inglaterra donde un destacado grupo de pintores, rechazaban el academicismo oficial imperante.
Ellos consideraban que el arte que se venía haciendo desde el siglo XVI, no era más que una copia de sí mismo, un manoseado estilo renacentista carente de significado.

A Godward, el éxito lo acompañó desde sus inicios, lo que le habría permitido vivir con holgura, pero él siempre llevó una existencia sobria y austera.

De familia adinerada, hijo de un padre prepotente junto con una educación rigurosa e inflexible y terriblemente severa de su madre, convirtieron desde niño a éste maravilloso pintor, en un ser retraído, tímido y solitario, pese a la fama alcanzada en vida.
Su padre al conocer de su extraordinaria destreza para el dibujo, lo puso a trabajar muy joven en la empresa arquitectónica de un amigo de la familia.
Allí adquiere conocimientos sobre el interiorismo y sobre todo aprendió a representar el mármol pictóricamente, lo que sería decisivo en toda su obra posterior.
Mientras, estudia a escondidas de sus padres pintura, en las Escuelas de Arte de Burlington, y se relaciona con el afamado Alma Tadema, Frederic Leighton, Edward Poynter y Albert Joseph Moore.
Expone por primera vez en 1887 en la Royal Academy of Arts y aunque su cuadro pasa desapercibido, no es rechazado.
Finalmente se ve obligado a abandonar el hogar familiar, por la profunda odiosidad de sus padres a su afición por la pintura, se va, alquilando un taller.
En marzo de 1892 vende la obra de su primera exposición, en una pequeña fortuna.
A partir de 1896, pinta una serie de desnudos totales, para verse obligado a cubrirlos con telas semi transparentes, por mitigar la ira moralista de su madre.

Finalmente, agobiado por la presión de sus padres, viaja acompañado por su joven modelo italiana y se instala en Roma. (Su madre jamás se lo perdonó).
En Roma reside y trabaja en la Villa Stohl-Fern, en el espacio de la extravagante Villa Borghese, rodeado de frondosos árboles, jardines y estatuas, donde encuentra un refugio perfecto para su espíritu clásico.
Lamentablemente, se suman cada vez más artistas a un nuevo movimiento pictórico, del que se siente cada vez más aislado.
Regresa a Londres y en 1922 enfermo y profundamente deprimido el 13 de diciembre de 1922 se suicida aspirando gas y deja una nota en la que decía:
“El mundo no es suficientemente grande como para albergarnos a Picasso y a mí “.
No resistió las nuevas tendencias de “arte” y fue el último pintor neoclasista.
Comienza el movimiento Cubista, Surrealismo el “Arte Moderno”
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