Por María Eugenia Ferrés Márquez

 

Mijail Baryshnikov

 

Nacido el 27 de Enero de 1948 en Riga, RSS, Letonia (Unión Soviética) de padres rusos. Su padre Nikolay, ingeniero y oficial del ejército ruso, su mamá costurera, que se suicidó cuando Mijail tenía 12 años, quedando al cuidado de una abuela.

Pese a jamás se supo los motivos para el suicidio y volviendo a Mijail en un niño triste y taciturno, de ella, él se expresa así:

“Adoraba a mi mamá y siempre tendré recuerdos extraordinarios de ella. Me abrió puertas para apreciar las artes”.

Reconocido como el mejor bailarín vivo de ballet del mundo, tuvo sus comienzos en el ballet Kirov de Leningrado, antes de emigrar a Canadá, luego se incorporó al New York City Ballet como bailarín principal durante una temporada, para aprender el estilo neoclásico ruso.

Regresando después al American Ballet Theatre, donde se convertiría en director artístico, promocionando la danza moderna, e incluyendo sus propias obras.

Tuvo éxito como actor dramático, en teatro cine y televisión, lo que lo convirtió en el bailarín contemporáneo, más reconocido.

Baryshnikov jamás regresó a Rusia desde su deserción en 1974.

Se naturalizó ciudadano de Estados Unidos y la República de Letonia, le concedió la ciudadanía por méritos extraordinarios.

En 1977 fue nominado al Oscar, como mejor actor de reparto, al Globo de Oro y muchos reconocimientos más.

Es un bailarín único por muchos motivos, pero su técnica se basa “en la transparencia, la simplicidad y hacer un verdadero intento” (palabras suyas).

Su técnica brillante se define como un estilo masculino atrevido.

 

 

En 1976 conoció a la actriz Jessica Lange, con quien mantuvo una relación de varios años y tuvo una hija. En 2006 contrajo matrimonio con la ex bailarina Lisa Rinehart de quien tiene tres hijos.

Actualmente vive en su lujosa propiedad en República Dominicana.

Pese a ser reconocido mundialmente, siempre ha conservado su sencillez y modestia, rechazando la soberbia, siempre dijo: ” Cuando al gran artista la luz lo encandila, se empequeñece”.

 

Coffin Chocolatería

Coffin Chocolatería es una microempresa fundada en 2014, dedicada a la elaboración de chocolates artesanales con identidad regional. Utilizamos ingredientes locales como murta, maqui, arándanos, miel y avellanas, lo que nos permite ofrecer productos únicos y auténticos.

Nuestra oferta incluye chocolates con diferentes porcentajes de cacao, opciones sin azúcar y veganas, así como productos personalizados para ocasiones especiales como el Día de la Madre, Día del Padre, Navidad y Fiestas Patrias. Nos destacamos en la creación de souvenirs valdivianos, como cisnes, lobitos, torreones, y aves locales como el chucao y el martín pescador.