
Por María Eugenia Ferrés Márquez
DIEGO VELÁZQUEZ
Nació en Sevilla el 6 de julio de 1599, su nombre verdadero, fue Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, conocido en el mundo, simplemente, como Diego Velázquez. Fallece en Madrid el 6 de Agosto de 1660.
Está considerado uno de los máximos pintores del barroco español y maestro de la pintura universal, comenzando muy joven con un estilo naturalista de iluminación tenebrista. En su primer viaje a Italia fue influenciado, por pintores como Rubens, evolucionando a un estilo de gran luminosidad y pinceladas rápidas y sueltas, llegando incluso a la transparencia.
Desde sus 24 años fue nombrado el pintor del rey Felipe IV, siendo ascendido cuatro años más tarde a pintor de cámara.
Su trabajo consistía en pintar al rey, su familia y pintar cuadros para los palacios de rey. Llegó a pintar más de 130 cuadros de gran formato.
El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente y fue hecho por los impresionistas franceses.
La mayor parte de sus cuadros se encuentran en el Museo del Prado, en Madrid.
Alcanzó la máxima expresión de su talento con el cuadro “Las Meninas”, que merece dedicarle una especial atención, por lo enigmático y por los 11 personajes y el perro, que allí aparecen, como si fuera una realidad virtual, donde entre otros detalles, gracias al juego de perspectivas, incorpora al espectador.
El contraste de luces y sombras, el juego de perspectivas logrado por el espejo del fondo y las miradas de los personajes que vale la pena identificar uno a uno, todo a escala natural.
Diego Velázquez, se pinta a sí mismo, detrás de un lienzo de gran tamaño, y su postura mirando a los personajes del cuadro, con el pincel suspendido, intenta demostrar que la pintura es un proceso intelectual, donde lo que se retrata es la imagen mental.

Esta dama de honor es María Agustina Sarmiento, aparece de rodillas con una bandeja de plata, ofreciéndole un comestible, en un recipiente rojo.

Los reyes Felipe IV y Mariana de Austria están reflejados en el espejo.

La infanta Margarita, como es la figura principal del cuadro, recibe toda la luz, y destacando su alcurnia real rodeada por sus damas de honor.

José Nieto, jefe de la tapicería de la reina, tiene como función en el cuadro de introducir luz a la habitación aumentando la perspectiva y profundidad, ubicado junto a la puerta abierta desde donde entra la luz del corredor.

Isabela de Velasco dirige su mirada hacia el espectador.

Marcela de Ulloa dama de menor categoría. La enana hidrocefalia alemana, pertenece al grupo de bufones de la Corte, su nombre es Maribarbola. Por último, está Nicolasito Pertusato, bufón de la corte italiana, empujando con el pie al mastín.

Hay en este enigmático cuadro, tres fuentes de luz, la de las ventanas, la del corredor al fondo, con el hombre misterioso que no se sabe si sale o viene entrando y la que proviene del espejo donde se reflejan los reyes.
Diego Velazquez falleció cuatro años más tarde siendo éste, su penúltimo cuadro.
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Sin duda que es una gran obra de Diego Velázquez y como lo señala magistralmente la crítica de arte, señora María Eugenia Ferrés Márquez, esta obra alcanzó la máxima expresión del artista barroco, entre otros aspectos, por los enigmas que encierra y que están debidamente mencionados.
Sin embargo, hay otro enigma que no está del todo aclarado, según el Profesor Miguel Calvo Santos.
En efecto, al leer al tratadista Antonio Palomino (1655/1726) éste dice que la obra fue pintada en 1656 y en ello no hay eventualmente dudas y cuatro años más tarde falleció el autor de la obra de arte, como ya está plasmado en la columna de nuestra excelente crítica de arte.
El otro “enigma” estaría relacionado con la Cruz de Santiago, en el costado izquierdo en el autorretrato de Diego Velázquez dentro de la obra en comento.
Según Antonio Palomino, el título de Caballero de la Orden de Santiago, no se le otorgó a Diego Velázquez hasta el año 1658.
A la luz de lo anterior, Palomino sostiene que pudo ser el mismísimo Rey Felipe IV, el encargado de pintar esa cruz, “para aliento de los profesores de esta nobilísima arte”.
El Profesor Calvo, es de la opinión que pudo ser el propio Diego de Velázquez, quien pintó la Cruz de Santiago een la obra, pues tuvo tiempo de sobra para ello ya que falleció en 1660.
Fuente: https://historia-arte.com/articulos/secretos-meninas